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Los curas villeros denuncian la intimidación sufrida por uno de ellos (Infobae)

“Si tocan al Padre Tano, nos tocan a todos”, advirtieron los sacerdotes de las villas de la Capital y del Gran Buenos Aires reunidos para festejar el cumpleaños de Nicolás Angelotti, el Padre Tano, y denunciar el violento ataque que sufrió este cura el domingo pasado por la noche, cuando regresaba a su parroquia en Matanza.

Un robo con todas las características de un apriete: ocho individuos a bordo de cuatro motos lo interceptaron, lo atacaron a culatazos y dispararon 6 veces contra el piso. Le dijeron “Tano, danos el celular” y se llevaron su camioneta. El vehículo apareció luego intacto en la localidad de Merlo.

Este jueves, Nicolás Angelotti cumplió 36 años. La ocasión fue aprovechada por los demás curas villeros para reunirse y leer un comunicado sobre el hecho.

“Hoy 15 de octubre, nos hacemos presentes en la Parroquia San José, para celebrar el cumpleaños de nuestro compañero el padre Nicolás Angellotti”, empieza diciendo el comunicado para enseguida advertir: “A su vez con mucha preocupación y representando al equipo de Curas de las Villas y Barrios Populares de Buenos Aires y gran Buenos Aires, repudiamos enérgicamente el robo violento y la intimidación que sufrió el domingo a la noche el padre Tano”.

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Nicolás Angelotti, padre Tano. El sacerdote trabaja en parroquias de Matanza

El texto, leído por tres de los sacerdotes de la Pastoral Villera, Carlos “Charly” Olivera (Villa 21-24), Carlos Morena (Villa Itatí) y José María “Pepe” Di Paola, coordinador de la Comisión Nacional de la Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, rescata también “la tarea pastoral, con fuerte resonancia social, que realiza él (Angelotti) junto a otros hermanos sacerdotes, en varias Villas y barriadas de la Matanza”, que, afirman, “forma parte de nuestra Misión de Iglesia”.

“Este hecho nos afecta a todos”, sostienen en consecuencia. “Hechos como éste -agregan- perjudican a nuestra gente que, de esta manera, sufre una vez más su situación de exclusión, desamparo y vulnerabilidad”.

Y concluyen: “Esperando el esclarecimiento de lo sucedido y deseando que no ocurran más este tipo de atropellos para con nadie, seguimos trabajando en favor de la sagrada dignidad de toda hija e hijo de Dios”.

La intimidación sufrida por el padre Angelotti parece un eco, más de una década después, de la amenaza de muerte sufrida por el padre Pepe Di Paola en la villa 21 que motivó una dura denuncia del hoy papa Francisco y en aquel entonces Arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio.

Aunque ellos no lo digan explícitamente, la denuncia de los curas villeros tiene destinatarios: esperemos que las autoridades escuchen y se hagan cargo de proteger a quienes, como señaló en su momento el sociólogo italiano Luigi Zoja, “representan la última barrera contra el narco que está reclutando adolescentes”.

Zoja hablaba de los sacerdotes socialmente comprometidos de los barrios más pobres de Sicilia, pero todo parecido con la realidad de las villas porteñas y bonaerenses no es casualidad.

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El padre Nicolás Angelotti junto al obispo de San Justo, monseñor Eduardo García

El comunicado completo

SI TOCAN AL PADRE TANO, NOS TOCAN A TODOS

Hoy 15 de octubre, nos hacemos presentes en la Parroquia San José, para celebrar el cumpleaños de nuestro compañero el padre Nicolás Angellotti, más conocido como “padre Tano”. Celebramos el don de su vida.

A su vez con mucha preocupación y representando al equipo de Curas de las Villas y Barrios Populares de Buenos Aires y gran Buenos Aires, repudiamos enérgicamente el robo violento y la intimidación que sufrió el domingo a la noche el padre Tano.

Este hecho lamentable nos toca a todos. La tarea pastoral, con fuerte resonancia social, que realiza Él junto a otros hermanos sacerdotes, en varias Villas y barriadas de la Matanza, forma parte de nuestra Misión de Iglesia. Es decir desde una fe que obra por el amor, buscar animar a las comunidades y ayudar a que sean protagonistas de su desarrollo humano integral.

Somos Curas que tenemos la gracia de vivir entre los pobres y, como equipo, unidos a toda la Iglesia, acompañamos la vida de nuestros vecinos y vecinas.

Hechos como éste perjudican a nuestra gente que, de esta manera, sufre una vez más su situación de exclusión, desamparo y vulnerabilidad.

Esperando el esclarecimiento de lo sucedido y deseando que no ocurran más este tipo de atropellos para con nadie, seguimos trabajando en favor de la sagrada dignidad de toda hija e hijo de Dios.

Que San José custodie la Misión de la Iglesia entre los más pobres.

Equipo de Curas de las Villas y Barrios Populares de Buenos Aires y gran Buenos Aires

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