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Perón y Evita

Los prolegómenos de este evento, los encontramos en los sucesos que se produjeron el día viernes 12 de octubre de 1945 por la noche, cuando Juan Domingo Perón fue detenido, y luego trasladado en la madrugada del día siguiente en la cañonera “Independencia” a la Isla Martín García.

Su relación amorosa con Eva Duarte por entonces estaba más sólida que nunca. Los militares, sus mismos camaradas y amigos de tantos años como Filomeno Velazco y Virginio Zucal, no habían logrado romper ni menos aún perturbar el amor que los unía.

Desde “La Roca” (isla Martín García), Perón escribió algunas cartas. De todas ellas destaco tres piezas, donde confiesa con absoluta certeza su intención de casarse con Eva Duarte.

Letras esbozadas en un momento de gran depresión. Pues podríamos decir que una persona privada de su libertad, en forma injusta, y con la incertidumbre de su futuro, está debilitada o con la guardia baja.

En esas terribles condiciones, la primera misiva se la escribió de puño y letra a Eva Duarte, de la que se conserva solo la primera página. Está fechada en Martín García el 13 de octubre de 1945, y dice:

“Mi Negrita querida. No sé si ésta llegará a tus manos, mi tesorito, pero mi corazón me indica que como no puedo vivir sin vos, debo escribirte de inmediato…

En lo material no estoy tan mal, así que no te preocupes negrita. Me voy reponiendo poco a poco de lo que me hicieron a mí y a vos. No quiero que te preocupes ni sufras por mí ya que esto va a terminar bien para nosotros. Lo que te pido es que me escribas cuanto antes para poder saber cómo estás.

Querida negrita; tesoro adorado, lo único que te pido y te puedo decir es que cuando termine todo esto, nos vamos a casar y nos vamos lejos (el resaltado me pertenece).

Por lo pronto te pido que tengas paciencia que todo esto se va a arreglar.

Habla con el coronel (Alberto Juan) Job o con Martínez para ver si me pueden mandar una radio, y comunícate con (Juan Carlos) Sibillino para que te cuide bien.

Lo único que te pido es que te cuides mucho, mira que quienes me mandaron acá no tienen contemplaciones…”.

Cartas de Juan Perón a Eva Duarte
Cartas de Juan Perón a Eva Duarte

La segunda carta se la escribe a su entrañable amigo el teniente coronel Domingo A. Mercante, fechada el 13 de octubre de 1945, donde entre otras cosas le dice:

“Yo tengo lo que ellos no tienen; un amigo fiel y una mujer que me quiere y que yo adoro. Mando más que ellos porque actúo en muchos corazones humildes…Le encargo mucho a Evita, porque la pobrecita tiene sus nervios rotos y me preocupa su salud. En cuanto me den el retiro, me caso y me voy al diablo”.

La tercera pieza, la esboza también de puño y letra desde Martín García, el día 14 de octubre de 1945, donde le vuelve a manifestar a Evita:

“Mi tesoro adorado: Hoy sé cuánto te quiero y que no puedo vivir sin vos. Esta inmensa soledad está llena de tu recuerdo. Hoy he escrito a Farrell pidiéndole que me acelere el retiro, en cuanto salgo nos casamos y nos iremos a cualquier parte a vivir tranquilos…

De casa me trasladaron a Martín García, y aquí estoy no sé por qué y sin que me hayan dicho nada. ¿Qué me decís de (Edelmiro) Farrell y (Eduardo J.) Ávalos? Dos sinvergüenzas con el amigo. Así es la vida.

En cuanto llegué lo primero que hice fue escribirte. No sé si habrás recibido mi carta que mandé certificada.

Te encargo le digas a Mercante que hable con Farrell para ver si me dejan tranquilo y nos vamos a Chubut los dos“.

Estas tres cartas, demuestran cabalmente el amor que sentía Perón por la joven Eva Duarte, que se lo manifestó con total sinceridad. Si alguna duda les quedaba a sus enemigos, con estas letras las zanjó definitivamente.

En esos difíciles momentos, observamos que estaba más que dispuesto a casarse, mantenía vivo su característico romanticismo, hasta llegar a ofrendar su vida por ella.

¿Quiénes forjaron el 17 de Octubre de 1945?

Los sucesos continuaron, y Eva Duarte no estuvo sola en esos terribles instantes, mientras Perón estuvo privado de su libertad.

La acompañaron indistintamente, amigos y compañeros que tomaron la misión y el plan de movilizar a los trabajadores para libertar a Perón. Las personas leales a Perón en esas difíciles horas fueron: los doctores Román A. Subiza, Belisario Gaché Pirán, Alejandro S. Cloppet y Juan A. Bramuglia; el coronel Domingo A. Mercante e Isabel Ernst (secretaria privada de Mercante en el Correo); los “doce apóstoles” (de la seguridad del coronel Perón): Agustín Casaretto, Roberto Pettinato, Baldomero y Julio Lamela Pérez, Rómulo Aranguren, Yrurtia, Framino Pardo, Gregorio Gutiérrez; los periodistas Krhon y Vanoli, Valdés; y los “combativos” Guillermo Coolen, Botticcini, Piérola, Félix Odorissio, Barreiro, el “Negro” Frías, Mikulicich, el “Gordo” Acebo y Almejún. También estaban: Rodolfo Freude (h), Francisco Muñoz Azpiri, Víctor Lamarque, Alberto Proia, Eliseo Sardi, Antonio Santamarina, René S. Orsi, Manuel Bianchi, Juan Collazo, Benjamín Bambill, Juan Zerillo, Miguel Gamboa, y los líderes sindicales Ángel G. Borlenghi y Cipriano Reyes.

Todos ellos, en mayor o menor medida fueron colaboradores de extrema confianza del coronel Perón. Desde el día que lo detuvieron, estaban trabajando en un plan para liberarlo, y se constituyeron en los constructores del 17 de octubre de 1945.

La movilización del 17 de Octubre. ¿Evita tuvo alguna participación?

El miércoles 17 de octubre de 1945, hay quienes sostienen que Eva Duarte tuvo una participación intensa en la movilización popular, y otros dicen que no.

Hay quienes afirman que ese día no estaba en Buenos Aires, sino en la ciudad de Junín, junto a su familia en la casona que alquilaba en la Calle Gervasio I. Arias 171.

Pero Evita

¿Cuál es la verdad histórica? Hay certezas que Eva Duarte hizo todo lo que estaba a su alcance para pedir por la libertad de Perón. Durante los días que el coronel estuvo privado de su libertad, Eva no dejó puerta sin golpear, ya sea en algunos sindicatos, como así también en la Policía Federal. Así lo recuerda el comisario Miguel Gamboa, del círculo íntimo de Perón: “Evita estaba desesperada y el 16 cayó como una tromba al Departamento Central de Policía, a los gritos: «Liberen a Perón, liberen a Perón»”.

No existen dudas que Eva Duarte estuvo presente en reuniones previas al 17 de octubre, con amigos y el círculo íntimo de Perón.

El historiador Jorge Crespo, sostiene que Evita participó “de los planes esenciales para una movilización, aun cuando no buscó personalmente el apoyo, en este sentido, con los gremios ni con los delegados. Escribió mucho después sobre la resignación de esos días, imponiéndose un juramento: «El 17 de octubre el pueblo hizo que el coronel Perón retornara a su corazón, nunca olviden esa fecha puesto que fue la primera vez que los poderosos insensibles retrocedieron ante la fuerza del pueblo los que no querían que se imponga la justicia social. Perón los obligó con la ley respaldado por el pueblo y los sindicatos a respetar la dignidad de los trabajadores»”.

Así las cosas, podemos asegurar que Eva Duarte no tuvo ningún protagonismo en la movilización popular del 17 de octubre, como sostienen erróneamente y sin fundamento algunos historiadores, con total orfandad de certezas documentales.

En cuanto a quienes mantienen que ese día ella estaba en Junín, se apoyan en un documento fechado ese mismo día, y que fue firmado en presencia de testigos y ante el escribano Hernán A. Ordiales.

Se trata de un poder que Eva Duarte les otorgó a los doctores Román Subiza y Justo Álvarez Rodríguez, mediante la escritura número cuarenta y tres. El poder especial era amplio y les confería realizar todo tipo de trámites administrativos y judiciales en organismos públicos, privados, celebrar contratos, etc. La firma la hizo hecho en presencia de dos testigos: Aquiles S. Valente y Enrique A. Zerbini.

El motivo de ese poder fue el miedo que tenía Eva Duarte mientras Perón estuvo encarcelado, pues temía por su vida, y no se descartaba que, en sus planes, existiera la posibilidad de dejar el país o que se refugiara en alguna provincia.

El documento ya fue publicado. Si bien he visto una copia que se conserva en el Archivo Ordiales, nada puedo agregar sobre el mismo. Hay quienes dudan que Evita haya estado presente el mismo 17 de octubre en Junín, una ciudad que dista a 266 kilómetros de Buenos Aires. Hoy en el estado que posee la ruta, se demora en llegar a Buenos Aires unas tres horas y media. Es posible que, en 1945, el tiempo estimado de viaje en automóvil, durase el doble, o sea siete horas.

Si nos aferramos al instrumento público que da fe de lo sucedido, entonces debemos creer que Eva Duarte estuvo en Junín ese día. En ese caso, sería posible que haya estado en la escribanía a primera hora de la mañana, y que inmediatamente después de firmar el poder, haya emprendido el regreso a Buenos Aires en el automóvil de Román Subiza, junto a su hermano Juan Duarte. Si esto sucedió, habría llegado a la Capital entre las 14 y las 15 horas.

El 17 de octubre fue un día fatídico para Eva Duarte. Por la tarde ya en Buenos Aires, intentó –sin éxito– visitar a Perón en el Hospital Militar, que había llegado de Martín García a las 6 de la mañana.

Luego del fallido intento, Eva Duarte junto a su hermano Juan, se dirigieron a su departamento de la calle Posadas 1567, donde permanecieron durante el resto del día. El verdadero motivo por el que no lo pudo ver, es que no era familiar, y que no tenía ningún parentesco con el coronel. El que sí lo pudo ver a Perón en el Hospital, fue su cuñado Cipriano Tizón, que eran muy compinches. Destaquemos que Cipriano tenía un juego de llaves del departamento de la calle Posadas de Perón.

Algo para ponderar de ese inmemorial día, es que Perón tuvo la fortuna de conocer al doctor Ramón Carrillo, que se desempeñaba como jefe del Servicio de Neurocirugía del Hospital Militar, quien generosamente colaboró con Perón, haciendo varios viajes del Hospital Militar a la Casa Rosada, siendo su interlocutor.

Ese día Perón le dijo al médico: «No puede ser que en este país tengamos un ministerio para las vacas, y no tengamos uno para atender la salud de la gente. ¡Cuidamos más a las vacas que a los pobres!». De esa charla, al tiempo surgió la creación del ministerio de Salud Pública.

El 16 de octubre, el papel de Carrillo había sido acondicionar médicamente la habitación que ocuparía Perón. También, en misión confidencial, debió entregar dos cartas recibidas de manos del coronel, una a Filomeno Velazco, ex jefe de policía, y la otra, a Evita. El 17 entre Perón y Carrillo se produjo una simbiosis que significaría el germen de la mayor revolución sanitaria que conoció el país.

Por la noche Perón se dirigió al Palacio Presidencial Unzué, donde fue recibido por el presidente Farrell, cerca de las 21 horas, quien le solicitó que vaya a la Casa Rosada y le hable a toda la multitud allí reunida, para que la persuada a que abandonen la Plaza de Mayo. Evita no lo pudo acompañar.

Tampoco estuvo presente cuando Perón pronunció su encendido discurso a las 23.15 horas, desde el balcón de la Casa Rosada del 17 de octubre, en compañía del presidente Farrell y Mercante, quienes habían dado a modo de introducción unas breves palabras.

“Ha llegado ahora el momento del consejo. Trabajadores: únanse; sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos… Confiemos en que los días que vengan sean de paz y de construcción para el país. Mantengan la tranquilidad con que siempre han esperado aún las mejoras que nunca llegaban”.

Evita pudo escuchar a Perón por la radio. Ella quedó en su departamento aguardando el regreso de su amado, lo que sucedió a eso de las 1.30 horas de la madrugada del 18 de octubre, donde pasaron la noche.

Esa madrugada Perón había ganado la partida. Mercante fue designado secretario de Trabajo y Previsión; renunció todo el gabinete, en realidad había solo dos ministros, el general Eduardo J. Ávalos y el almirante Héctor Vernengo Lima; el gobierno no fue entregado a la Corte Suprema; y, finalmente, todas las conquistas sociales efectuadas por Perón fueron reconocidas y mantenidas.

El día 18 de octubre fue un día atípico. Hubo una huelga general declarada por la CGT, provocando un paro total de actividades en todo el país. Fueron designados como ministro de Guerra el general Humberto Sosa Molina, ministro de Marina el almirante Abelardo Pantín y ministro de Asuntos Exteriores Juan I. Cooke. Los coroneles Filomeno Velazco y José. D. Molina, jefe y subjefe de la Policía Federal respectivamente, fueron reintegrados en sus cargos.

Esa movilización popular del 17 de octubre cambió drásticamente la forma de hacer política, donde se puso fin a la Argentina liberal y oligárquica. Perón se transformó en el hombre más importante de entonces, con el apoyo popular masivo, produciéndose un hecho inédito en la historia argentina.

El matrimonio civil de Perón y Evita en Junín

Desde comienzos de 1944 era conocido el malestar que existía en el Ejército y en el gobierno, por la situación cuasi marital irregular en la que vivía su vicepresidente, ministro de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión.

En esas circunstancias, después de producido el 17 de octubre, Perón desbordado de alegría, cumplió con su promesa expresada en las cartas del 13 y 14 de octubre, y decidió legalizar la relación de concubinato, por lo que se casó por civil con Eva Duarte, el día lunes 22 de octubre de 1945.

Perón y Evita

Los preparativos formales recayeron en el hombre de confianza que tenía Perón, el escribano Hernán A. Ordiales (forjador del Proto-Peronismo en Junín y en la 4ª sección electoral), quien se puso a disposición para facilitar todos los detalles.

¿Dónde se realizó la ceremonia civil? Hay distintas versiones del lugar donde habría transcurrido la ceremonia de los contrayentes.

Si nos aferramos a los documentos públicos, se desprende indefectiblemente que el enlace se produjo en la ciudad de Junín, el 22 de octubre de 1945 en la Escribanía Ordiales, donde funcionaba el Registro Público.

En cambio, hay quienes sostienen que el acto no se realizó en la Oficina Pública. Si bien la sede de la Sección Primera, era la hermosa casona de la Avenida Arias 154, esquina presidente Quintana, producido el arribo de Perón y Mercante, el libro de inmediato habría sido trasladado a la vivienda de enfrente, al 171, donde habitaba la familia Duarte. Allí, en la habitación que tenía una artística estufa–hogar en el rincón y de cuyo interior se podía ver la calle a través del balcón, María Eva y Juan Domingo se casaron.

Pocos fueron los que presenciaron y sellaron con aplausos el acontecimiento. «Fue una ceremonia austera –dijo descriptivamente años después el escribano Ordiales–, solemne, casi triste. Perón y Eva Duarte estaban muy emocionados. El vestía un traje de gabardina grisácea. Ella, un tailleur color marfil, sobre el que contrastaban sus cabellos largos, rubios. También estaban emocionados los testigos».

La otra versión es tal vez más endeble. La misma sostiene que Perón y Eva Duarte se casaron en el departamento del 4° piso “B” de la calle Posadas 1567 de la Ciudad de Buenos Aires, y que el escribano Ordiales habría viajado especialmente para realizar ese acto, suscribiendo y registrando el mismo en el Libro correspondiente a la Sección Primera del Registro Civil de Junín.

Resulta difícil creer que Ordiales, siendo un hombre práctico e idóneo en su profesión, haya sido fedatario de una falsedad tan flagrante, la que hubiera provocado la nulidad del acto, por haber dado fe de un acto realizado fuera de su jurisdicción.

Teniendo en cuenta lo referido, no tengo dudas que todo sucedió en la ciudad de Junín, donde ambos contrayentes contaban con la absoluta confianza de su amigo Ordiales. Además, “Evita” tenía domicilio en Junín. No quedan dudas, que el escribano Ordiales fue el oficial público que celebró el matrimonio civil entre Juan Domingo Perón y María Eva Duarte, en la ciudad de Junín, el lunes 22 de octubre de 1945.

Muestra acabada de ello, es una imagen de la “Libreta de Familia” del Registro Civil de Junín, Año 1945, donde consta: “Matrimonio celebrado el 22 de Octubre de 1945, en la ciudad de Junín, entre don Juan Domingo Perón, nacido el 8 de octubre de 1895 en Capital Federal, profesión militar, domiciliado en la Capital Federal, y doña María Eva Duarte, nacida el 7 de mayo de 1922 en Junín, profesión artista, domiciliada calle José Arias 171. Acta No 182, Sección I. Lugar y fecha: Junín, 22 octubre de 1945. Firmado Hernán Antonio Ordiales, jefe”.

Los detalles no fidedignos que obran en la libreta de matrimonio antedicha y en la partida labrada, responden a la declaración que habrían manifestado los contrayentes, que fue ratificada por los testigos: Juan Duarte y Domingo Mercante. El fedatario no tenía por qué dudar de la verosimilitud de lo declarado y manifestado por los testigos, en cuanto al estado civil o fecha de nacimiento de Evita, siempre que tuviera constancia de que se trataba de personas hábiles y con su cabal conocimiento de sus actos.

Tengamos en cuenta, que, en esos tiempos, no eran requeridas y por ende no se exhibían actas de nacimiento, partidas de bautismo, ni tampoco documentos de identidad, para la celebración de matrimonios y/o la confección de algún poder general o particular. Por lo tanto, todo indica que el matrimonio de Perón con Eva Duarte, se celebró en la ciudad de Junín, tal cual surge del acta pública labrada.

El haber formalizado con el casamiento civil, y unos meses más tarde, el matrimonio religioso celebrado el 10 de diciembre de 1945 en la Iglesia San Francisco de La Plata, por expresa influencia del gran amigo de Perón, Fray Pedro Errecart, el fraile franciscano lego que lo convenció de que se case, resultó determinante para asegurarse el triunfo electoral del 24 de febrero de 1946.

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