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Imagen del viernes de la "Foto Familiar" del G20 proyectada en el Palacio Salwa en At-Turaif, Arabia Saudita.
Imagen del viernes de la «Foto Familiar» del G20 proyectada en el Palacio Salwa en At-Turaif, Arabia Saudita. (NAEL SHYOUKHI/)

En esta ocasión no habrá necesidad de grandes despliegues de las fuerzas de seguridad para brindarles protección a los líderes mundiales que participarán. Debido a la pandemia de coronavirus que castiga a casi todos los rincones del planeta, la 15° reunión del G20 se realizará de manera virtual con epicentro en Arabia Saudita, a cargo de la presidencia del organismo durante este atípico 2020, entre este sábado 21 de noviembre y el domingo 22. El rey saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud presidirá esta Cumbre de Líderes desde Riad, la capital de su país, y llevará como lema “Hacer realidad las oportunidades del siglo XXI para todos”.

La discusión sobre cómo dar una respuesta global a la crisis sanitaria que perjudicó notablemente a las economías de todo el mundo será uno de los ejes centrales. El presidente argentino, Alberto Fernández, será uno de los participantes de este grupo que congrega a países desarrollados y también a varios países emergentes.

El G20 está conformado por 19 naciones y también tiene su representación la Unión Europea. Los 18 países que lo integran, además de Argentina, son Australia, Brasil, Canadá, China, Alemania, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos. Adicionalmente, este año Arabia Saudita invitó a España (invitado permanente), Jordania, Singapur y Suiza. También recibieron su invitación la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la Organización para la Cooperación Económica del Desarrollo (OCDE), el Consejo de Estabilidad Financiera, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Desde marzo ya se hicieron varias reuniones dentro del G20 a través de videoconferencias que incluyeron a funcionarios y representantes de la sociedad civil. El 26 de marzo, apenas seis días después de que decretara el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) en nuestro territorio porque la pandemia de coronavirus iba en aumento, el presidente argentino Alberto Fernández dio un discurso en la Cumbre Extraordinaria de Líderes en la que recalcó que “poder sortear esta crisis y enfrentarnos a un mundo que nace, nos exige diseñar y suscribir un Pacto de Solidaridad Global”. Por eso invitó a los países que integran el Grupo a “crear un Fondo Mundial de Emergencia Humanitaria” para que se pudiera enfrentar de mejor modo la pandemia. Además, llamó a iniciar un tiempo de diálogo en todo el mundo “sin mesianismos ni prepotencias” ya que según su visión “así la humanidad superará esta pandemia. Y además logrará acabar con el vicio de la exclusión social, la depredación ambiental y la codicia de la especulación”.

Ese Pacto de Solidaridad Global según el mandatario argentino está apoyado en tres pilares. El primero está basado en la salud y sostiene que los diagnósticos, los tratamientos y las vacunas deben ser calificados como un bien público global. El segundo es la Protección Social Solidaria para Todos, una iniciativa mundial para garantizar un mínimo piso de protección social ante la pandemia. Y el tercero la Recuperación Económica, que debería apuntar a generar consensos para que resulte inclusiva y sustentable.

En esa ocasión, desde la residencia de Olivos, Fernández habló mientras lo acompañaban el ministro de Economía, Martín Guzmán, el Jefe de Gabinete de Ministros, Santiago Cafiero, el ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Solá, y el Secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz. El mandatario argentino también pidió que se reconociera “lo insostenible de las deudas que soportamos los países más postergados”.

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El presidente Alberto Fernández

El comunicado del G20 de ese día consignó: “Nos comprometemos a hacer todo lo necesario y a usar todas las herramientas disponibles para minimizar el daño económico y social de la pandemia, restaurar el crecimiento global, mantener la estabilidad de los mercados y reforzar la resiliencia”. Y el compromiso de inyectar en la economía “5 billones de dólares a medidas fiscales y de garantías económicas”.

Jorge Argüello, actual embajador argentino en Estados Unidos, es el “sherpa” presidencial en la Cumbre o sea quien oficia como el consejero más importante de cada Jefe del Estado que interviene en el G20. Su trabajo resulta clave para armonizar posiciones y para la redacción del documento final de este encuentro multilateral. Argüello llegó esta semana a Buenos Aires e intervino en la cuarta reunión de los sherpas el miércoles y también fue a visitar al embajador estadounidense, Edward Prado, en la sede diplomática ubicada en Palermo para abordar la agenda bilateral que se expondrá en el G 20.

Cada representante del G20 tendrá tiempo para dos exposiciones, una por día, en esta Cumbre. Alberto Fernández hablará desde la Residencia de Chapadmalal, adonde ya llegó acompañado de su mujer Fabiola Yález y su secretario de Comunicación, Juan Pablo Biondi. Allí permanecerá durante todo el fin de semana largo. No hay un orden predeterminado de oradores, pero cada uno tendrá 3 minutos y 5 minutos para explayarse en sus presentaciones. La actividad comenzará a las 10 de la mañana (hora de Buenos Aires) el sábado 21 y ese día se extenderá durante tres horas. El domingo será entre las 9.30 y las 12.45, cuando se efectuará una conferencia de prensa de la Presidencia del evento. Todavía se desconoce si el presidente estadounidense, Donald Trump, participará esta vez. Quien sí estará en Riad es el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Mike Pompeo. Mientras tanto, la presidente de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, anunció desde la capital saudí, que en 2021, en Italia, se organizará una cumbre global sobre salud con el objetivo de preparar los sistemas de salud para futuras pandemias.

En una carta, enviada antes de la cumbre virtual del G20 de este fin de semana, y que firmaron tanto Von der Leyen como la primera ministra noruega Erna Solberg, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa y el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus se pidió a los países del G20 que financien con 4.500 millones de dólares el fondo global contra el Covid-19 liderado por la OMS para salvar vidas y facilitar el fin de la pandemia.

En la recta final hacia la Cumbre, la presidencia saudí publicó el balance de su trabajo anual en el que informó que se utilizaron 21 mil millones de dólares en diagnósticos, vacunas y tratamientos para el covid-19, 5 billones de la misma moneda al inicio de la pandemia para atenuar sus efectos, otros 6 billones en medidas de estabilización financiera, política fiscal, garantías económicas y medidas sociales y 14 mil millones a disposición de las economías más débiles, con la iniciativa de Suspensión del Servicio de la Deuda. Según el FMI en este año pandémico el PBI mundial retrocedería un 4,4%. Por eso el viernes, los ministros de Finanzas del G20 consiguieron un acuerdo sobre “un marco común”, con la inclusión por primera vez de China y de los acreedores privados para morigerar la deuda externa –la OCDE la estimó en 700 mil millones de dólares- de los países más pobres que sufrieron un derrumbe estrepitoso de sus finanzas.

El 3 de septiembre se reunieron en este marco los cancilleres de todos los países del G20. Y al día siguiente hubo un encuentro de los ministros de Educación. Durante este último, luego de la convocatoria extraordinaria llevada a cabo en junio, se realizó un balance de las tres prioridades propuestas por la presidencia saudí: la educación en la primera infancia, la internacionalización de la educación y, a raíz de la pandemia por Covid-19, la continuidad pedagógica en tiempos de crisis. Esa reunión concluyó con la aprobación de una declaración firmada por las ministras y ministros de educación. Se destacó en esas conclusiones que la educación es un derecho humano y la base para la construcción de otros derechos.

El G20 nació en 1999 como una reunión técnica de ministros de Finanzas y presidentes de Bancos Centrales. En plena crisis económica de 2008, se convirtió en lo que es hoy: un espacio clave de discusión y toma de decisiones en el que participan los máximos líderes mundiales y las principales economías. En conjunto, sus miembros representan el 85% del producto bruto global, dos tercios de la población mundial y el 75% del comercio internacional.

La decimotercera Cumbre del G20 -la anterior, el año pasado, tuvo como sede a la ciudad japonesa de Osaka- se había efectuado en Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre de 2018 y fue la primera que se desarrolló en Sudamérica. Mauricio Macri presidía nuestro país y para resguardar a las autoridades que participaron se gastaron más de 3.000 millones de pesos y se desplegaron 22 mil policías más 700 agentes del Ministerio de Seguridad para evitar que se repitieran los graves incidentes que habían sacudido a la sede anterior de la Cumbre celebrada en la ciudad alemana de Hamburgo un año antes. En Buenos Aires, finalmente, todo transcurrió en paz.

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