Compartir
Marián Farías Gómez
Marián Farías Gómez

Este año es sin dudas uno de los más peculiares que quedarán en la historia del mundo. No solo por la trascendencia de los hechos sino además por la capacidad tecnológica de poder registrar lo que acontece. De todas las crisis que este mundo ha sufrido estamos ante aquella que recordaremos en versión HD.

Sin dudas también estos meses puertas adentro nos advirtieron de la importancia de muchas cosas, entre ellas de la cultura. Porque en la gran mayoría de los casos fueron las películas, los libros, las series, las publicaciones en los medios, y en especial la música la que nos hizo de este año un tiempo en nuestras vidas más llevadero.

En el día de hoy se recuerda a Santa Cecilia, patrona de la música. Fue declarada como tal en 1594 por el Papa Gregorio XIII y aunque no hay un dato certero se cree que viene considerada la santa de los músicos por las pinturas del siglo XV que retratan a la mártir católica entre ángeles, arpas y otros instrumentos. De arte y de mujeres se nutre la cultura musical, sin ir más lejos su nombre -música- proviene del griego “arte de las musas”, esas divinidades inspiradoras que se encuentran en la mitología griega.

Pero para no irnos tan lejos en el tiempo y el espacio -si es que existe esa idea en la música- hoy escribiremos sobre nuestra cultura, nuestros artistas y una de las mujeres que más representa nuestro ADN nacional: Marián Farías Gómez.

Ella es heredera de un linaje artístico relevante que viene de su padre “Tata” Farías Gómez y su madre Pocha Barros, y hermana de otros grandes músicos como el Chango y Pedro Farías Gomez. Creadores e integrantes del grupo Los Huanca Hua, que en 1960 revolucionaron el mundo del folklore en nuestro país introduciendo la polifonía y el uso de onomatopeyas para marcar el ritmo. Todos ellos han dejado su huella en nuestra cultura y por esto nos acercamos a Marián para que nos haga parte de algunos de esos vivos recuerdos.

Le preguntamos si tiene en su memoria una canción que represente su infancia. “Hay tantas canciones en nuestra infancia que más qué canciones te diría que son imágenes con música. Mi vieja era muy creativa con nosotros, éramos cinco hermanos, y más allá de las canciones de todos en nuestra infancia, como las canciones de los juegos, acá había una creatividad; por ejemplo ella agarraba una muñeca la dejaba como destartalada y la muñeca se iba despertando con la música”, dijo.

Marián Farías Gómez
Marián Farías Gómez

El folklore argentino tiene mucha relevancia en las infancias de nuestra sociedad. Quizás por la fuerte identidad que creció con el denominado “boom del folklore” o tal vez por la cadencia y la dulzura que muchas canciones transmiten. Todos y todas de alguna manera estamos atravesados por ella. Los artistas que luego orientan su profesión hacia otros géneros tocaron en sus infancias canciones del folklore, y en esto Marián nos afirma que “cuando fue el boom del folklore los chicos aprendieron a tocar la guitarra sonando La Lopez Pereyra, o Zamba de mi Esperanza, y es cierto luego crecieron y eligieron otros géneros pero esos géneros musicales tienen mucho que ver con la cultura nacional y esa dulzura de la música propia”. Nos cuenta una anécdota en esta línea: “Por ejemplo, el rock argentino tiene una personalidad inmensa, recuerdo que estaba en el exilio en España y cuando me había ido de Argentina el grupo Aquelarre no existía. Escuchando la radio entonces en Madrid siento las primeras canciones y me digo a mi misma ‘que argentino suena esto’ y sin saber que era la voz de Emilio del Guercio cuando terminan de pasar unas canciones la locutora hace referencia al grupo y confirma lo que yo sentía: era producto argentino”. Es que como Marián nos afirma, “toda la música en nuestro país está embebida por el folklore y por el tango”.

Marian fue una de las tantas artistas perseguidas por el último proceso militar argentino, y por tal motivo encontró su refugio como exiliada en Madrid, en el seno de una España que se despedía del dictador Francisco Franco. Se sobreentiende en este sentido que perteneció y pertenece a un sector de músicos populares que entonces y ahora encarnan luchas sociales. “Yo no creo que exista música popular que no tenga un compromiso social, los músicos de cualquier país venimos a ser los juglares de este tiempo, ellos lo hacían siglos antes caminando pueblo por pueblo, y nosotros hoy lo hacemos cantando sobre qué es lo que pasa”. Marián como tantos otros artistas soportaron las presiones de las dictaduras en Latinoamérica, y como ella misma proclama “resistimos y salimos a flote”.

Aunque hoy la situación sea distinta para muchos inmigrantes argentinos en el mundo, el sentido de la música de nuestro país por fuera de las fronteras es tan importante como entonces. “La música en el exilio significó seguir respirando”, nos cuenta Marián haciendo referencia a sus años fuera de la Argentina. “También fue un modo de encontrarnos entre latinoamericanos, nos juntabamos de todas las nacionalidades, y mi hermano -Chango- que estaba en París también lo hacía con Raúl Barbosa o Astor Piazzolla por ejemplo, y no sólo para subir a los escenarios, sino para retroalimentarnos entre nosotros mismos: la música fue la protagonista en el exilio nuestro”, agregó.

Marián Farías Gómez
Marián Farías Gómez

En este exilio Marián fue convocada por el sello Hispavox, que le propuso grabar un disco de canciones de Juan Manuel Serrat. “Mi respuesta, aunque Serrat es uno de los artistas que más admiro, fue un no, porque si yo no podía cantar las canciones que en mi país no me permitían, por qué iba a hacer algo simplemente por un hecho comercial”. El tiempo le concedió a Marián reivindicar a este artista en Argentina, porque en su vuelta a la democracia lanza un nuevo disco en el cual interpreta una canción de Serrat. “Fue la forma de rendir homenaje a España”, aseguró.

La música atraviesa límites y une pueblos, las expresiones artísticas musicales argentinas fuera de nuestro país cada vez cobran mayor relevancia y cada vez más une a los argentinos y argentinas residentes en el exterior. Marián nos contó una anécdota que transcurre en los a finales de los ’60: “Estábamos de gira por Europa y parte de esa gira incluía la visita a países socialistas, y puntualmente a Universidades de cada uno de esos países y así es como terminamos en la Universidad Patrice Lumumba en Moscú. En este lugar nos encontramos con muchísimas personas de origen latinoamericano, comunistas obviamente, y cada grupo según el país cantaba su propia música. Colombianos, chilenos, uruguayos. De pronto un grupo de argentinos empezó a cantar el tango Volver -Marián se pausa para recordar ese momento-, a mi se me partió el corazón de la emoción, yo era jovencita, y ver eso y escucharlo me hizo entender dos cosas: que el tango es lo que nos representa en el mundo y que la música es vital cuando estás afuera”.

La relación de las mujeres con nuestro folklore es muy estrecha. Hay un gran crecimiento de mujeres que cada vez se imponen en la cultura musical, pero en el caso del folklore argentino hay nombres de mujeres que resultan fundamentales y porqué no fundacionales. Ramona Galarza es una de ellas. “Ramonita, como le decimos nosotros, fue una gran pérdida, pero hay muchas mujeres como Teresa Parodi, Soledad Pastorutti, Liliana Herrero, Mavi Diaz, y muchísimas más que pasan adelante en nuestra cultura, porque es la música, y la música es la mujer”.

Para Marián, y creo que para todos, la música nos cuida, nos alegra, nos cobija. La música es una expresión del alma. Como diría Federico Manuel Peralta Ramos -como el arte- “es hacerse cargo de la alegría y el dolor de una época”. La música inspira y es multiplicadora, componer es un don y apreciarla es otro quizás más accesible si se pone en ejercicio el derecho del acceso a la cultura. La música llenó estadios que reclamaban justicia, calles que reclamaban verdad, y superó fronteras y límites políticos desde siempre.

En nuestro territorio y nuestra parte de la historia encontramos un acervo de artistas que explotaron ese don haciéndolo terrenal y empático desde el “oíd mortales, el grito sagrado” hasta los otros himnos que adoptamos como propios cada uno y cada una a su medida. Cada persona tiene una canción de su infancia, de su adolescencia, que rememora el paso por la universidad o sus primeros trabajos, la canción que sonaba durante nuestro primer beso o la que nos enamoró de un compromiso militante y una causa que nos une. Lo que es innegable, en efecto, es que los que llevan una voz con conciencia social atraviesan la historia en todos los aspectos y quedan inmortalizados en un tono que se hace cargo de una época, a todos y todas nos pasa al escuchar una canción que como las de Marián para este escritor y parafraseando al título “suena a victoria cuando rompe el silencio”.

Seguí leyendo:

El futuro del jefe de los fiscales: la ofensiva kirchnerista suma otra prueba política para el Presidente

Cafiero dio detalles de la vacuna Sputnik V y aseguró que el Gobierno espera firmar el contrato la próxima semana