Compartir
hincha de Chicago asesinado
Pedrozo Godoy, el joven asesinado el pasado miércoles (Facebook)

Cinco disparos surcaron el aire denso en la intersección de la calle Pagola y Almirante Brown, en Lomas del Mirador. Uno detrás de otro. Hernán Pedrozo Godoy, de apenas 18 años, cayó malherido. Una de las balas le había atravesado el tórax. Eran las 19.20 del pasado miércoles y los testigos sólo atinaron a llamar al 911. El primer móvil que arribó trasladó a Godoy al Policlínico de San Justo. Pero ya era tarde: el adolescente había muerto. Y la UFI temática de Homicidios de La Matanza investiga el hecho como saldo de una interna de la barra brava de Nueva Chicago, que hace pata ancha allí, en la villa Las Antenas, y que siembra el terror en toda la zona Oeste de la Capital Federal y también del otro lado de la General Paz.

En el barrio hay muchos que plantean una hipótesis que va más allá de la propia barra, que tiene que ver con disputas de terreno en la villa y que habría tenido un antecedente con otro enfrentamiento apenas dos semanas antes, pero la presencia como presunto asesino del jefe de la facción Antenas del Torito inclina por ahora la balanza de la Justicia y la Policía hacia la hipótesis de la interna, que viene generando muertos y heridos desde hace muchísimo tiempo.

Según la incipiente investigación judicial que por el momento tiene tres prófugos, la guerra se desató tiempo atrás entre los propios integrantes de la facción Las Antenas, que comparten la barra del club con los de Ciudad Oculta, Los Perales y Mercado de Hacienda. En ese momento hubo un primer ataque de un grupo en el que se movía Pedrozo Godoy contra otro del barrio, quedando herido de arma de fuego un barra apodado Owen, muy cercano al Negro Maxi, el jefe de la facción. Desde entonces la paz se quebró en la villa y hubo amenazas y escaramuzas constantes que desataron otra pelea infernal dos semanas atrás. En la hipótesis judicial, el asesinato de Pedrozo Godoy, a quien la Policía calificó como un adolescente “picante” aún cuando no tiene ningún antecedente, fue un vuelto de quienes manejan la barra para vengar la emboscada anterior y para que nadie más se atreva a desafiarlos.

Infobae habló con algunos vecinos que aseguran que el chico asesinado no era de Chicago sino de River, que el fútbol estaba lejos de ser su pasión, aunque sí admitieron que en su núcleo de amistades había mucho barra del Torito, lo que es lógico teniendo en cuenta que en el barrio Chicago es el equipo más popular. Pero insisten en que acá se discutían otras cosas que poco tenían que ver con el negocio de la cancha y mucho más con disputas de calle. Y si bien todos en voz baja identifican a los supuestos asesinos, hasta ahora nadie declaró en la Justicia: el miedo recorre las calles de Lomas del Mirador.

¿A quiénes sindican como los asesinos? A un hombre cuyo nombre está asociado a las páginas más oscuras de Chicago y a dos de sus fieles laderos. El primero es el Negro Maxi R., quién ya fue investigado ocho años atrás por un doble homicidio en la interna de la barra, cuando por entonces se enfrentaban los grupos de Los Perales y Las Antenas. En aquella oportunidad, se lo sindicó como quien presuntamente le dio el golpe de gracia al chico Agustín Rodríguez, de Los Perales, y lo mató a la salida del club y hasta fue allanada su casa en el marco de esa causa, mientras él estaba prófugo. Pero el caso no avanzó mucho más. Sus laderos que habrían participado del nuevo hecho son Caio D., y Thiago B., que también están marcados en la villa como hombres de armas tomar y de antecedentes delictivos pesados.

Cabe recordar que la barra de Chicago entró en estado de combustión en febrero de 2020, cuando un grupo de la Oculta desafió el poder en pleno partido de los jefes de Mercado de Hacienda y hubo enfrentamiento con armas en plena tribuna, que terminó dos meses atrás con condenas de prisión para los jefes y 47 barras con prohibición de concurrencia a los estadios. Eso podría haber provocado realineamientos y alianzas en búsqueda de quedarse con el lugar perdido por los otros bandos, aunque muchos vecinos de Las Antenas creen que la Policía induce a hacer centro en la interna de la barra para cuidar otros negocios de la calle que es donde está el verdadero conflicto y que los regentea hace años el Negro Maxi, con tanta complicidad que mientras estuvo prófugo, según los vecinos, se lo veía caminar por la villa despreocupado, como sabiéndose impune una vez más, algo que ojalá esta vez sí vaya a terminar.