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Así quedó el auto en el que murieron dos hermanas tras chocar contra una columna a más de 150 kilómetros por hora en Lanús (@rodrigojorgeok)

En San Isidro, un joven de 21 años murió después de ser arrollado por un motociclista que venía haciendo la maniobra comúnmente conocida como “willy”. En La Plata, un chofer de colectivo de 51 años falleció cuando el vehículo en el que viajaba fue embestido por otro, en el que se desplazaba una pareja. La mujer, que estaba sentada en el asiento del acompañante, le dijo a una oficial de la Policía: “Señora, quiero que tenga en cuenta que estamos todos re en pedo”. En Morón, un chico de nueve años, Mateo, iba caminando de la mano de su abuela cuando fue embestido por un auto que circulaba a alta velocidad. Y en Lanús, dos mujeres perdieron la vida después de chocar contra una columna a más de 150 kilómetros por hora. El test de alcoholemia que le hicieron al conductor dio positivo.

Estos son solo algunos casos que ocurrieron en las últimas dos semanas en la provincia de Buenos Aires y tienen un común denominador: la desidia absoluta. Los siniestros de tránsito son el principal motivo de muerte en Argentina entre las personas de 5 a 27 años, aún en pandemia. Y si bien la falta de controles, las penas que parecieran ser insuficientes y el desprecio por las normas de parte de los conductores son problemas que se arrastran desde hace por lo menos tres décadas, ahora se suma la mezcla de velocidad y alcohol en exceso después del largo confinamiento. A este preocupante panorama la referente de la asociación Madres del Dolor, Viviam Perrone, denomina “pandemia vial silenciosa”.

Las causas

Los especialistas afirman que faltan controles, principalmente en el interior del país
Los especialistas afirman que faltan controles, principalmente en el interior del país

“Antes, por ejemplo, recibía muchos casos de autos que pasaban el semáforo en rojo, pero ahora es terrible cómo se infringen las leyes viales. Hay como una sensación de que matás a alguien, te agarran e igual no pasa nada. Tampoco hay prevención ni controles. Cuando se corren las picadas en Panamericana no sabés a dónde denunciar. Y, además, pareciera que ahora hay menos controles de alcoholemia en las calles. Lo que se está haciendo es controlar cuestiones vinculadas al coronavirus, entonces muchos sienten que pueden salir a conducir después de haber ingerido grandes cantidades de alcohol”, señala a Infobae Perrone.

El consultor y capacitador vial Sergio Levin coincide en que el contexto de la pandemia influye y que “a raíz de las prohibiciones los jóvenes buscan otro lado donde meter su adrenalina. Agrega al respecto: “Los controles están más abocados a la pandemia y los que toman saben dónde están ubicados, ya que siempre están en el mismo lugar. Los controles que hace la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) en el marco del programa Alcoholemia Federal están muy bien pero los hacen en la ruta, no dentro de las ciudades. Y te puedo garantizar que la mayoría de los problemas con el alcohol son en las ciudades porque ahí están los boliches”.

Un motociclista hizo una maniobra conocida como «willy» y mató a un joven en San Isidro (Infobae)

De todas formas, no se le puede echar la culpa de todo a la pandemia. Así lo entienden los especialistas, entre los que se encuentra el titular de Luchemos por la Vida, el Dr. Alberto Silveira: “Creo que hay un aumento y una visibilización de casos que a lo mejor antes no se les daba la debida importancia. El hecho más emblemático es aquel en el que iban las dos chicas en un Audi que pierden la vida, donde se ufanan y publican en las redes unos minutos antes que estaban tomando alcohol dentro del vehículo a una velocidad sideral. Digo que es emblemático porque se dan las tres principales causas de muerte dentro de un vehículo de cuatro ruedas o más: el alcohol, el exceso de velocidad y la falta de cinturón. Esto nos hace volver sistemáticamente a un punto recurrente, que es la falta de control y de sanción. Porque los controles de alcoholemia en la Argentina son casi inexistentes, particularmente en el interior del país, y eso crea un clima de impunidad, con lo cual cualquiera siente que puede hacer lo que se le da la gana arriba de un vehículo”.

Los números

El año pasado hubo una disminución histórica de la circulación en todo el país por el confinamiento, con una suba sostenida a partir de julio. En los primeros meses del 2021 la circulación casi llegó a los niveles prepandémicos, y los datos de siniestros viales se mantuvieron en esa sintonía.

Siniestros viales
En el 2020 se registraron 3.138 muertes por hechos viales, según datos oficiales (Carolina Fontenla/)

Según el último informe del Ministerio de Transporte de la Nación, que cuenta con datos hasta el 21 de marzo, se registraron 711 siniestros fatales y 809 víctimas en lo que va del año. Las provincias con mayor siniestralidad fatal fueron Santiago del Estero, Misiones, Catamarca, La Pampa, Corrientes, La Rioja y Santiago del Estero. El año pasado, hasta el 31 de marzo, se habían registrado 1.014 víctimas (en todo el 2020 fueron 3.138)

Los números no indican una suba de casos, pero Perrone mira de reojo las estadísticas oficiales: “La Organización Mundial de la Salud dice que hay que incorporar a los números a quienes fallecen hasta un mes después del hecho. Por ejemplo, mi hijo Kevin murió a la semana y no fue considerado como un muerto por un hecho vial porque no falleció en el lugar. Hay provincias que toman la estadística hasta un mes después y otras que no. La Agencia Nacional de Seguridad Vial dice que en el país hay 15 muertes por día por siniestros viales, desde la agrupación Madres del Dolor decimos que son 20 y Luchemos por la Vida dice 25”.

Fuentes de la ANSV, dependiente del Ministerio de Transporte de la Nación, niegan en diálogo con Infobae que haya menos controles de alcoholemia que antes de la pandemia: “Si bien hubo menos circulación el año pasado, se mantuvieron fuerte los operativos, tanto al principio como en el verano, donde se hizo el operativo vial de verano con muchísimo controles. Asimismo, se hizo foco en la calidad de los controles, porque antes se contabilizaba como control que el auto pase por una fotomulta, y acá se dio prioridad a los controles de los móviles”.

Siniestros viales
La circulación en el comienzo del año casi llega a los niveles del principios de 2020 (Carolina Fontenla/)
Siniestros viales
El Ministerio de Transporte registró 809 víctimas fatales por hechos viales desde el 1 de enero al 21 de marzo (Carolina Fontenla/)

En ese sentido, aseguran que la campaña Alcoholemia Federal realiza una gran cantidad de testeos en todo el país. Según un informe de la cartera a cargo de Mario Meoni, solo en el fin de semana del 20 y el 21 de marzo se realizaron 13.274 en el territorio nacional, con una positividad del 5% (710 casos). Además, afirman que en los últimos meses los casos fueron en aumento en comparación con el año pasado debido a la mayor circulación.

Por su parte, Pablo Martínez Carignano, director ejecutivo de la ANSV, aseveró que la cantidad de siniestros viales es menor en comparación con los años prepandemia, y que lo que se registró en las últimas semanas fue “una serie de hechos aberrantes, relacionados con el consumo de alcohol, que nos entristecen y nos animan a reclamar al Congreso que se trate la ley de alcohol cero al volante.

Según datos oficiales a los que accedió Infobae, en la Ciudad de Buenos Aires el consumo de alcohol representa el 21% de los siniestros fatales. Desde la Secretaría de Transporte y Obras Públicas, a cargo de Juan José Mendez, cuentan que los controles de alcoholemia en territorio porteño se realizan “de manera dispersa y discontinua, conformando una política de seguridad vial líder en la región”. Durante enero y febrero de 2021 se llevaron a cabo 49.031 controles de alcoholemia, de los cuales resultaron positivos el 1,6% (804 casos).

Las soluciones

Perrone afirma que en la Argentina “faltan campañas de prevención, como las que sí hay por COVID-19 o violencia de género”. Silveira insiste en la aplicación de la legislación: “El que transgrede debe ser identificado y sancionado. Desde Luchemos por la Vida vemos que en otros países funciona con éxito que las conductas graves y peligrosas ya no constituyen una contravención, sino que son delitos penados con la cárcel. Nuestra propuesta es que aquel que conduce con una concentración alcohólica que supera el doble de la tolerada por la ley, o sea más de un gramo de alcohol por litro de sangre, comete un delito que tiene que ser sancionado con la cárcel”.

Son varios los proyectos de ley que esperan ser tratadas por los legisladores y que implicarían un gran avance en materia de prevención de hechos viales. Un caso es la ley Tahiel (impulsado por el diputado del Frente de Todos Ramiro Gutiérrez), en homenaje al niño de seis años que murió tras ser arrollado durante una picada en septiembre pasado, que busca incorporar la categoría de homicidio vial. También se encuentra la ley Kevin (impulsada por la diputada del PRO María Luján Rey), que recuerda al hijo de Perrone, el niño atropellado en avenida Libertador por un hombre que se dio a la fuga, y también busca mayores penas. El diputado del Frente de Todos Facundo Moyano, por su parte, presentó la ley de alcohol cero. Madres del Dolor también elaboró un proyecto con el objetivo de elevar la pena a cuatro años como mínimo para los hechos viales en los que hay agravantes como exceso de alcohol, de velocidad o fuga del lugar.

MATEO SOSA
Mateo Sosa tenía nueve años. Cruzaba la calle de la mano de su abuela cuando fue embestido por un auto que se dio a la fuga

“Hace dos semanas tuvimos una reunión virtual con familiares de víctimas de toda la Argentina junto a los diputados Luis Petri y María Luján Rey. Esta semana tenemos otra con los diputados Ramiro Gutiérrez y Facundo Moyano. Estamos tratando de que todos se pongan de acuerdo y que unifiquen los proyectos de ley Tahiel y Kevin para que se vote y salga adelante. Por ahora hay buena recepción de parte de los diputados”, cuenta Perrone.

Desde la ANSV piden que se trate lo antes posible la ley de alcohol cero al volante en todo el país, mientras que Silveira destaca la importancia de los controles, no solo para las personas a las que se los hacen, sino también para el impacto que pueden generar en los demás: “El control no sirve solo para controlarme a mí, también sirve para ver que están controlando y sancionando a otros. Enterarme de que un vecino o un amigo recibió una sanción por exceso de velocidad, de alcohol en sangre o por no usar casco en un vehículo de dos ruedas es una experiencia indirecta que hace que sepa que si yo lo hago voy a recibir una sanción efectiva. Esa sensación en nuestra sociedad es exactamente la opuesta. Hemos focalizado la prevención en el coronavirus, olvidando que los siniestros viales son una pandemia permanente desde hace más de 30 años en la Argentina, con un promedio de unos siete mil muertos al año”.

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