Todo comenzó porque los padres de M. no querían que estuviera en pareja con un hombre 20 años mayor que ella, Benito, con quien tuvo una niña. Incluso, los progenitores de la chica lo denunciaron y hasta la Gendarmería y la Justicia de Familia de Misiones dio cuentas de que ella estaba por su propia voluntad junto a su concubino. “No me quieren ver con él ni con cualquier otra persona que me saque del domicilio donde residen mis padres y mi hermano”, llegó a declarar allá por 2019. Tenía 26 años.
Pero algo cambió radicalmente el año pasado.
Benito hoy está preso. Cristian, el hijo de su primer matrimonio, el que tuvo con Nilda Dammer, también: está imputado de abuso sexual y violencia de género. Y la mujer no solo asegura que su hijo y su ex son inocentes y están detenidos injustamente, sino que quedó involucrada en la causa nacida de, lo que su defensa considera, una “falsa denuncia motivada por dinero”: la acusan de ser parte de una trama atroz.
Y la persona que los denunció fue M.. Y lo que contó fue aberrante. “Dice que la obligaban a tener entre 15 y 20 relaciones sexuales por día, que le sacaron el DNI, que la llevaron desde Misiones a Buenos Aires contra su voluntad, que no le daban anticonceptivos ni preservativos y que la filmaban con animales. Y que, en ese contexto, quedó embarazada”, explicaron fuentes del caso a Infobae.
Nilda alega no comprender nada de lo que está viviendo. “Tengo un tremendo dolor. No puedo entender el motivo del porqué después de todo lo vivido conmigo, y mi hijo Rodrigo, tuvo la capacidad de ir y hacernos tremendo daño, de mentir en todas esas atrocidades en contra de una persona inocente, a todos esos dichos sobre Cristian”, le escribió la mujer al juez del Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional de Posadas, a cargo de José Luis Casals. Rodrigo padece hidrocefalia.
El dolor más fuerte de Nilda es que, cuando M. necesitó ayuda, ella le dio una mano. Su defensa alegará en la audiencia que tienen este lunes que “no hay ni una prueba en su contra ni en contra de Benito y Cristian”.
Pero para entender el caso hay que remontarse a noviembre de 2018. Benito estaba en la Capital Federal con M.. En ese contexto, personal de Gendarmería lo detuvo por disposición del Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional de Posadas, a cargo de Viviana Leiva: los padres de la chica lo habían denunciado por trata de personas. Y se lo llevaron para Misiones. Ella se fue detrás de él.
Ya en Posadas, M. se apareció en la casa de Nilda. Buscaba a Cristian. Buscaba que alguien la ayudara con la situación de su pareja, debilitado de salud. Y entonces empezó a compartir la vida con ella y su hijo Rodrigo. “Me compadecía de ella porque la veía muy mal… Ella estaba muy enojada con su familia, decía que de un primer momento Benito habló con sus padres y ellos aceptaron la relación, pero un día ella se dio cuenta de que su foto estaba en Canal 12 y en las estaciones de peaje como persona buscada, y todo se tornó un escándalo mayor», relató en la carta que la mujer le escribió al juez que detuvo a su ex y a su hijo y que la tiene como sospechosa.
En ese texto, también describió: “Aclaro que nos encariñamos con M., al punto de verla como una hija, y Rodrigo de verla como una hermana mayor”. Nilda contó que ella se presentaba en el juzgado que retenía Benito para pedir declarar, que no la dejaban, que quiso encadenarse al palacio judicial para defenderlo y que así logró la domiciliaria: el problema es que ella no podía ser la garante porque era la víctima en la causa que habían iniciado sus padres.
Y entonces Cristian se hizo guarda del papá y lograron que quedara en su casa detenido hasta que se autorizó el traslado del detenido a Buenos Aires a principios de 2019 para facilitar la continuidad de la atención médica.
Infobae accedió a lo que declaró en ese entonces M. para lograr la domiciliaria de su pareja de hacía ocho años: “Mis padres los quieren ver preso o muerto. Y yo siempre estuve a su lado, incluso cuando estuvo detenido en Gendarmería… Mi familia siempre inventó causas de secuestro, de averiguación de paradero, que quedaron en la nada y, en la actualidad, sigo teniendo problemas con mis padres porque no quiero volver a su casa… Yo acompaño a mi pareja a los turnos que tiene en el Hospital Carrillo y a todos los lugares que necesite ir por indicación médica. Quiero que esto se termine lo más rápido posible para poder continuar con mi vida”.
Durante ese período, Nilda asegura que, junto a su hijo Rodrigo, ayudaron a M.. Ambos admitieron en declaraciones escritas haber brindado alojamiento y apoyo humanitario. Y en septiembre de 2019, la fiscalía desistió de la acción penal contra Benito en la causa que le habían iniciado los padres de M. y que lo tuvo mucho tiempo preso.
La separación
M. y Benito, padres de una niña, se separaron tiempo después. Y en 2024, mientras ella vivía con esos padres que antes no quería ni ver, radicó una denuncia ante el Juzgado del juez Casals donde acusó a Benito y a su hijo Cristian de haberla sometido sexualmente con la complicidad de Nilda.
El relato que surge de la causa, al que tuvo acceso este medio, habla de un proceso de captación engañoso que comenzó como un vínculo afectivo con Benito cuando ella tenía 18 años, pero rápidamente derivó en su traslado a distintos puntos del país, la privación de su libertad y la explotación en bares, hoteles y hasta en la vía pública.
Según su testimonio, bajo amenazas, golpes y control permanente, fue obligada a mantener entre 10 y 15 encuentros sexuales diarios, incluso durante su embarazo y tras el nacimiento de su hija. Y relató que Cristian continuó con el esquema de explotación mientras su padre estaba detenido, sumando nuevas formas de abuso, incluidas violaciones múltiples, filmaciones no consentidas y episodios de extrema violencia.
La complicidad de terceros —abogados, familiares y personas vinculadas al circuito prostituyente— habría favorecido la continuidad del sometimiento, en base a la denuncia de la mujer.
Así, desde el año pasado, Cristian y su padre están presos. Nilda está con tratamiento psiquiátrico y sin trabajar ni poder cumplir con el cuidado que necesita su hijo con discapacidad, Rodrigo: “Por la situación que estamos pasando me encuentro muy mal y desesperada por ver a mi hijo Cristian incesantemente en una cárcel, y diciéndome que así ya no quiere vivir, es un dolor desgarrador, además ver a mi nieto llamar por su papá”.
La defensa
La defensa de Nilda, ejercida por Matías Morla, alega que todo es una falsa denuncia: “Lo primero que tengo para destacar es que son tres las víctimas de esta injusticia. Nilda, quien no solo vio perjudicada su vida profesional sino que tiene serios problemas de salud; Cristian, su hijo, quien está injustamente privado de su libertad y Benito, a quien le arruinaron su vida”.
El abogado sostuvo que “los informes médicos, las pericias de Gendarmería y las declaraciones de testigos son contundentes y, es ahí, donde vamos a hacer énfasis para lograr la inocencia de Nilda y, por consiguiente, la libertad de su hijo”.
En ese contexto, para Morla este “es un caso que puede ser paradigmático, ya que va de la mano con el proyecto de ley que presentó el Ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, sobre el aumento de penas para aquellas personas que hagan falsas denuncias en casos de violencia de género”. Y concluyó: “Una falsa denuncia arruina la vida no solo de quien la recibe, sino de todo su entorno familiar, con consecuencias psicológicas y económicas muchas veces irreversibles”.